Qué a todo dar que las Selecciones Mexicanas de Futbol de Corea y México jugaron en tierras comarcanas.
Y no pretendo invadir los espacios de mis colegas los comentaristas de Futbol, un deporte en el que, según mi hijo Franco, soy un verdadero “villamelón”. A lo que hago referencia es a la generosa derrama económica que generó el evento celebrado en Territorio Santos Laguna. Los hoteles se llenaron, el estadio sacó buena lana en entradas, los restaurantes y bares se vieron beneficiados y en general los indicadores de consumo gozaron de un respiro en un momento en el que la economía local anda de capa caída. Como diría mi amigo gachupín, Pacorro Ovejero: “Anda con la capa puesta al descuido, arrastrándola por el piso”. Dicho que se le aplicaba a los hidalgos de la época de la colonia que perdían el favor en la corte, o a aquellos que se veían empobrecidos por cualquier triste razón.
En el caso de La Comarca la triste razón que explica el empobrecimiento de sus indicadores de consumo es una enfermedad que carcome los cimientos de la estructura regional, llamada desempleo formal, una afección social asociada a otros males: subempleo en actividades informales criminales, niveles salariales deprimidos, anulación de expectativas profesionales de los universitarios, castración del espíritu emprendedor de los que aspiran a incursionar en el mundo de los pequeños y medianos negocios. Habría que señalar que castrar el espíritu emprendedor es ir en contra de un paradigma más que vigente: una economía es equitativa en la medida que es robusto su sector PyME.
El desempleo, la informalidad, los bajos niveles salariales, la anulación de expectativas profesionales y emprendedoras se explica por la incapacidad de la región para competir con otras aldeas en eso de atraer inversiones foráneas que nutran la planta productiva, le den chamba a obreros y universitarios y demanden bienes y servicios de las PyMES.
Por la incompetencia de nuestros liderazgos públicos y privados no se han desarrollado las condiciones necesarias y suficientes para que La Laguna sea una opción viable para la Inversión Extranjera Directa (IED), actividad que genera, aproximadamente, el 15% del empleo en México.
Sin el motor de la IED nuestra zona metropolitana seguirá de capa caída.


