Daniel Bolaños

La inseguridad

Por Daniel Bolaños
Impresion Publicado el 09 de marzo 2009

La historia política reciente del país es la historia de un gobierno que está perdiendo el rumbo y que ha deslizado a la sociedad hacia la inestabilidad y la incertidumbre. La sensación de impotencia es tan creciente como creciente es la falta de confianza ciudadana en las autoridades para combatir la impunidad y la corrupción. A pesar de que los voceros oficiales se empeñan en presumir información sobre los avances contra el crimen organizado, el ánimo y la percepción pública es totalmente distinta de lo que sucede en el país. En pocas ocasiones hemos estado tan expuestos como ahora a los embates de la delincuencia y la inoperancia de las instituciones encargadas de la justicia y seguridad pública. 

   Como prueba del avance contra las bandas criminales, las autoridades han detenido a cerca de 60 mil personas relacionadas con el crimen organizado, han incautado toneladas de cocaína, medios de transporte, ranchos y propiedades, armamento y fabulosas cantidades de dinero en efectivo. Sin embargo, a pesar del despliegue de 50 mil efectivos en todo el país, la violencia en lugar de disminuir ha aumentado indiscriminadamente y cada vez es más frecuente el atropello oficial a los derechos humanos. La utilización de las fuerzas federales está generando mayor violencia y provocando que civiles inocentes salgan afectados o pierdan la vida. 

   La iniciativa de Calderón de involucrar al ejército en la lucha contra el narcotráfico levantó  algunas advertencias en el país, ya que según sus críticos, esta decisión podría poner en riesgo la credibilidad en el ejército, someterlo a un desgate inútil y aumentar las violaciones a los derechos humanos. En julio del año pasado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos denunció que, entre diciembre de 2006 y mayo de 2008, las fuerzas armadas habían incurrido en violaciones a los derechos humanos contra la población civil en operativos realizados para combatir al crimen organizado.

   Por lo mismo, no se ve con claridad hasta qué punto el gobierno de Calderón pueda atenuar los efectos corrosivos del negocio de las drogas ilegales y combatir con éxito el enorme  poder destructivo del crimen organizado. Decidió combatir en la calle a la delincuencia, pero hace muy poco en adoptar medidas más radicales como el control de las fronteras, cerrar los canales de lavado de dinero e identificar a los verdaderos ejecutivos y jefes de este negocio tan lucrativo. Las cuantiosas transferencias financieras provenientes del narcotráfico requieren de técnicas especiales y conexiones gubernamentales, especialmente con autoridades hacendarias; pero aquí no sucede absolutamente nada.  Da la impresión que la estrategia del gobierno no está funcionando, como parecen indicarlo los miles de muertos y el flujo incesante de la droga en los espacios públicos, lo cual hace que los efectos del narcotráfico amenacen la gobernabilidad del país y las base institucionales del Estado mexicano. 

   El negocio de las drogas ilegales, fue fomentado y estimulado desde hace muchas décadas por el antiguo régimen, cuando el PRI ejercía el poder de forma absoluta. De las entrañas mismas de las esferas oficiales, políticos, gobernadores, diputados, jueces, cuerpos policíacos y hasta algunos miembros de las fuerzas armadas  se dejaron seducir por el narcotráfico. El soborno, la corrupción y la impunidad fueron y son los mejores alicientes para el fortalecimiento y expansión de la criminalidad. Las bandas organizadas pueden ordenar ejecuciones a quienes se les oponen, tienen los recursos para ganar adeptos e incluso crear bases de apoyo entre los sectores más empobrecidos de la sociedad, pero también pueden promover, auspiciar y consagrar a quienes los favorezcan desde posiciones gubernamentales. 

   Los gobernantes están obligados a respetar la ley y actuar con responsabilidad en la toma de decisiones y el régimen de Calderón requiere soluciones más radicales en el corto plazo que vallan más allá de los combates callejeros contra la delincuencia; de no ser así, las consecuencias para el país y la sociedad en su conjunto serán más graves y difíciles de revertir. Por ejemplo, en las instancias judiciales, según fuentes oficiales, existen más o menos 3500 denuncias sobre actos de soborno, corrupción y complicidad de algunos políticos, gobernadores, funcionarios federales y hombres de empresa con el narcotráfico. Pero en ninguno de los casos, estos vínculos son investigados por las autoridades. 

El contenido y la ortografía de este articulo es responsabilidad del autor.
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Comentarios

Rosa del carmen:marzo 15, 2009 08:08 p.m.
desafortunadamente el crimen organizado y el narcotràfico, tienen asolado al Paìs, las bandas de delincuentes estàn protegidas por autoridades y gentes del gobierno, Calderòn dice que està controlando la situaciòn, pero a la luz èsto no es verdad, diariamente nos enteramos de ejecuciònes, secuestros y violaciòn de los derechos humanos, dà tristeza y coraje, no poder hacer nada, ademàs de tanta corrupciòn, la poblaciòn honrada, trabajadora, se encuentra en estado de indefensiòn y se vive cada dìa con el sosiego de que pase algo a nuestros seres queridos, lo que nos queda es ponernos en las manos de Dios, porque todo èsto tiene que terminar,como no lo sè, porque todo es corrupciòn y si denuncias algùn delito, todo queda en la impunidad, siento mucho lo que te sucediò,pero ten la confianza y la fè en Dios, sòlo en Dios, estamos seguros.
joaquin:marzo 12, 2009 10:33 a.m.
pareciera como si la realidad cotidiana sehubiera vuelto una pelicula de los hermanos almada con un final que ni siquiera me gustarian imaginar.me siento muy mal por la noticia que recibi de ti en dias pasados y po ssaber que aquella region del pais con gente tan noble y trabajadora ahora se encuentre secuestrada por esta escoria del pais.yo en lo particular considero que el ejercito no es la solucion ante un problema que tiene sus raices en la desigualdad economica y los negocios de la gente del poder.en tiempos de crisis economica imagino cual debe ser el presupuesto asignado al ejercito y al "combate al narcotrafico" en comparacion con el pobre presupuesto asignado a las universidades publicas en este año fiscal.te envio un fuerte abrazo como siempre y estamos al pendiente de ustedes.saludos