“Ya no era el odio nomás para nosotros los pelones,
Ahora abarcaba también al propio Madero,
Que se había confiado en los federales y había
Hecho menos a los suyos, a los que les ayudaron a tirar
A don Porfirio y a subirlo
A él en la silla”
“Tropa Vieja”
Francisco L Urquizo
La Revolución Mexicana también es la historia de hechos relativos al equivocó o acierto de seres individuales. Benjamín Argumedo, el valiente revolucionario de Congregación Hidalgo, municipio de Matamoros, Coahuila, es un enigma y un escándalo. Por razones a veces difíciles de compartir, durante la lucha armada asumió un proceder errático a tal grado que su actuación está plagada de inconsistencias y grandes contradicciones.
Simpatizante de los postulados radicales del movimiento magonista, Argumedo se incorporó a la revolución por motivos muy distintos a los convocados por Madero. Con las armas en la mano reclamó justicia para los campesinos y rancheros de La Laguna, pero también con las mismas armas sacrifico gente inocente, tiñendo de rojo las calles de Torreón en aquella terrible jornada de persecución y muerte contra los habitantes de origen chino.
Aliado de los maderistas en 1910 contribuyó al triunfo de la revolución en la Comarca Lagunera cuando los rebeldes tomaron por primera vez la plaza de Torreón en mayo de 1911. A los pocos meses de que Madero se hiciera cargo de la Presidencia, se distanció de sus antiguos compañeros de armas de la Laguna para unirse a las fuerzas del temible Pascual Orozco, quien alentado por los viejos porfiristas se pronunció contra el nuevo mandatario en el estado de Chihuahua. Por si fuera poco, tras los abominables sucesos de la Decena Trágica, Argumedo totalmente extraviado apoyó sin condición alguna al gobierno golpista de Huerta, combatiendo a Villa en las memorables batallas de Torreón y Zacatecas. Más tarde, con la renuncia de Huerta a la presidencia y la disolución del ejército porfirista apareció en el estado de Morelos enarbolando la bandera agraria del zapatismo. Finalmente, en febrero de 1916, Argumedo fue fusilado por órdenes de Venustiano Carranza, concluyendo así la azarosa carrera militar de quién fuera apodado “El Tigre de la Laguna”.
Pero vayamos por partes, empezando con el triunfo de la Revolución Mexicana en la Laguna.
Para mayo de 1911 los rebeldes laguneros eran más y más poderosos. El llamado de Madero a tomar las armas no fue un disparate. Personajes de la región como el propio Benjamín Argumedo, J. Agustín Castro, Sixto Ugalde, Calixto Contreras, Gregorio García y Orestes Pereyra, entre otros, en poco tiempo mostraron sobrada capacidad militar y organizativa para incorporar más gente y extender la insurrección maderista por toda la Comarca Lagunera. Sixto Ugalde y Benjamín Argumedo, comandaban a dos mil jinetes por la zona coahuilense de Viesca, Matamoros y San Pedro de las Colonias. Por el rumbo de Cuencamé, Nazas y San Juan de Guadalupe, Durango, el dirigente agrario Calixto Contreras, controlaba un vasto territorio y acosaba sin descanso a los federales hasta las puertas de la capital del Estado. J. Agustín Castro y Orestes Pereyra, hacían lo propio en Mapimí y Tlahualilo, Durango.
El ejército federal ya no combatía a grupos minúsculos ni sofocaba pequeños levantamientos como lo hacía meses atrás. Ahora enfrentaba a un verdadero ejército de rebeldes laguneros dispuesto y decidido a tomar la importante plaza de Torreón. Emiliano Lojero, militar porfirista y encargado de las operaciones contrainsurgentes en La Laguna, en vano quemaba pueblos y rancherías, asesinaba y violaba mujeres sin lograr vencer al nutrido grupo de alzados.
Hacía ya más de un mes que estos controlaban el campo lagunero y a partir del 4 de mayo en que se apoderan de Gómez Palacio, Durango, era inminente que en cualquier momento atacarían la ciudad de Torreón. Además, los acontecimientos se aceleraron cuando de Chihuahua llegó la noticia de la toma de Ciudad Juárez por las fuerzas rebeldes de Francisco Villa y Pascual Orozco.
Así las cosas, las hostilidades empezaron a mediados de mayo y tras el repliegue de las fuerzas federales, entre nueve mil y once mil rebeldes maderistas según diversas fuentes, se apoderaron de la pujante ciudad de Torreón, que para entonces contaba con 30 mil habitantes. Friedrich Katz, afirma con toda razón, que el triunfo de los maderistas en La Laguna, persuadió a Porfirio Díaz de tomar la decisión de renunciar a la Presidencia de la República; significando el fin de la dictadura “y al mismo tiempo, el inicio de la etapa que definiría el rumbo de la Revolución Mexicana”.
Esto sucedió entre el 12 y 15 de mayo de 1911. Torreón estaba en manos de los rebeldes y la revolución en La Laguna, por lo menos en su etapa inicial anti-reeleccionista había triunfado gracias al esfuerzo de los caudillos regionales.
Sin embargo, tan pronto ocuparon la plaza, sucedieron cosas inquietantes, algo incontrolable y espantoso se desató por las calles de la ciudad, sin que nadie, particularmente los jefes militares, pusieran fin el terror y la barbarie de unos contra la población china. En la madrugada del 15 de mayo, antes del amanecer, la situación era caótica, las calles del centro estaban atascadas por el tumulto de personas armadas en estado de ebriedad. Edificios en llamas, comercios saqueados y las numerosas cantinas de la Alianza atascadas de parroquianos. (Continuara)
CONTROVERTIDO Y CONTRADICTORIO
Comentarios
lucas:julio 29, 2010 12:58 p.m.
es interesante tu articulo,sobre la historia de la revolucio de nuestro paisme gusto,a esto la relaciono con los problemas actuales que sufre nuestro actual movimiento social y politico,en tu articulo mencionas queen 1911 torreon estaba en manos de los rebeldes,y ahora esta en manos de los narcos,espero que los militares ponganfin al terror y ala barbarie que sufre actualmente parte del norte de nuestro pais.ahora creo yo que la tolerancia y la lucha del acuerdo de la ley antimigrante y racista de los mexicanos que luchamos por un futuro mejor,al que nuestros gobernantes no nos brindan por su intereces individuales por la lucha de un partido y no por el bien del pueblo mexicano ,solo me resta decir "VIVA LA RAZA 'SMIAMI FLORIDA U.S.A
Jesús González Mata:julio 17, 2010 06:39 a.m.
Los intereses diferentes de quienes participaron en la Revolución, evidentemente, ocasionaría comportamientos inescrutables para todos menos para sus protagonistas. A Madero solo le interesaba arribar al poder y lo demuestran los acuerdos a que llegó en los tratados de Ciudad Juárez traicionando a los Revolucionarios. No hay que olvidar que hasta Emiliano Zapata el procer agrarista Mexicano se levantó en armas contra el Gobierno de Francisco I. Madero. Y que decir ahora de los acuerdos entre el PAN y el PRD para mantenerse en el poder: "Las cosas siempre se repiten ... una vez como tragedia y la otra como farsa" (C. Marx)
Rosa del Carmen:julio 13, 2010 10:29 p.m.
Me interesa mucho la historia de la revolución si es que la hubo a mi me parece una utopia política, porque ahora estamos peor, con la dictadura de calderón, no pongo su apellido con mayúsculas, porque no lo merece, pero es interesante conocer de personajes que historicamente son desconocidos y lucharon con verdaderos ideales de cambiar este México, pero no lo lograron, a esos personajes hay que homenajearlos, porque en México existe la historia oficial y la historia real del País. Te mando muchos saludos.


