Aparentemente México fue uno de los países que le fue más mal con la crisis económica mundial; sin embargo, el tiempo, que todo lo pone en su lugar, nos dice que eso no es del todo cierto. Nuestro país ha salido mejor librado que muchos países de la Unión Europea, y si nos esperamos un ratito probablemente descubramos que también nos va a ir mejor que al campeón latinoamericano del crecimiento: Brasil. Una economía que está a punto de mostrar serios boquetes en su línea de flotación.
Y México salio medio madreado de la crisis, pero también sin los graves problemas que enfrentan los PIGS –Portugal, Italia, Grecia y España– gracias a que no escuchó “el canto de las sirenas” que sobre ponderaron a los déficit públicos como la solución mágica a los problemas recesivos que enfrentó el mundo. Es decir a aquellas personas que pregonaron que la salvación estaba en gastar más de lo que se ingresa, formulita que siempre ha resultado desastrosa para una familia, una empresa o una nación.
A los mexicanos nos ha costado mucho aprender la necesidad de mantener sanas nuestras finanzas públicas y estables los indicadores macro; lo que no contradice el echo de que nos hemos tardado en poner en marcha políticas públicas que incentiven el crecimiento económico, levanten la competitividad-país y generen los suficientes empleos de calidad demandados por la sociedad.
Digámoslo así: las finanzas sanas son el principio mínimo indispensable para que una familia, una empresa o un nación aspiren a superiores niveles de bienestar de sus miembros, accionistas o ciudadanos.
Una familia no puede pretender enviar a sus hijos a la universidad si los padres de familia se sobre endrogan. Una empresa está condenada al fracaso si no cuenta con la capacidad para darle servicio a sus pasivos. Un gobierno que sobre pasa sus capacidades de gasto compromete el futuro de la sociedad que pretende servir.
Pues eso que suena a verdad de Perogrullo sigue sin normar el criterio de los responsables de las políticas fiscales y financieras de muchas economías mundiales inclusive de algunas europeas. Y realmente resulta irresponsable que supuestos sabios de la economía sigan ignorando una verdad tan evidente que resulta tonto repetirla: “no se debe gastar más de lo que se ingresa”.
Economía de Perogrullo
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Comentarios
Marco A. Contreras N.:marzo 02, 2010 11:45 p.m.
SR HOLGUÍN:
Totalmente de acuerdo con su tesis de no gastar mas de lo que se ingresa, pero creame no veo porque a México le va a ir mejor porque su tesis no se aplica en el gobierno mexicano pese a que usted nos trate de engañar, le mando a usted unas notas que contradicen su defensa del gobierno por si se le olvidaron.
DEUDA EXTERNA EN SU MAXIMO HISTÓRICO
ENRIQUE GALVÁN OCHOA 2 DE ABRIL 2009
Todavía no se decide quién, si el PAN o el PRI, ha protegido más al narcotráfico, cuando ya se abrió un nuevo concurso: ¿quién ha endeudado más al país? ¿Los gobiernos priístas o los panistas? Tal vez Felipe Calderón será recordado como el presidente que duplicó la deuda externa en un solo día. Hasta hace pocas horas, según datos que aparecen en el portal de Hacienda, el gobierno federal debía 40 mil millones de dólares. Era uno de los orgullos del panismo: la deuda externa había bajado a niveles manejables. Nunca mencionaba, sin embargo, un escondidito: los organismos y empresas paraestatales –Pemex, CFE– adeudan otros 40 mil millones. Con los dos nuevos financiamientos, del Fondo Monetario Internacional –47 mil millones– y de la Reserva Federal de Estados Unidos –30 mil millones–, y los infaltables piquitos, todo suma alrededor de 160 mil millones. En la crisis anterior, la que estalló en la Navidad de 1994 con Ernesto Zedillo, la deuda subió a 152 mil millones. O sea que Calderón, al parecer, ganó un primer lugar: ha llevado la deuda externa a su máximo histórico. Pero, en fin, que Beatriz Paredes y Germán Martínez Cázares usen el ábaco para darnos cifras exactas. En la competencia por el primer lugar en protección al narcotráfico inclusive cabe el empate, ya que no se cuenta con estadísticas, pero en materia de deuda no caben las inexactitudes.
6 DE SEPTIEMBRE 2009
EN EL PRIMER SEMESTRE EL DÉBITO INTERNO DEL GOBIERNO AUMENTÓ
Exige el Senado a Hacienda informar sobre el disparo de la deuda pública
Se requiere claridad en momentos en que se le quiere ampliar, advierte Dante Delgado
ANDREA BECERRIL
El Senado de la República pidió a la Secretaría de Hacienda información puntual sobre el monto de la deuda pública del país, ya que de acuerdo con un estudio del órgano legislativo, el endeudamiento global es superior en 75 por ciento a lo reportado al cierre de 2008 por la dependencia encabezada por Agustín Carstens.
El acuerdo se tomó en la Junta de Coordinación Política del Senado, luego de que Dante Delgado, de Convergencia, advirtió que se requiere claridad en momentos en que el gobierno federal se propone ampliar la deuda externa, como parte de las medidas para enfrentar la emergencia económica y el “boquete” en las finanzas públicas.
El legislador presentó ante esa junta, que encabeza el senador del PAN, Gustavo Madero, un informe de los trabajos realizados por la Comisión Especial para Determinar las Causas del Bajo Financiamiento para el Desarrollo y el Elevado Monto de la Deuda Pública, que él preside, en la que insistió en que la información de las autoridades hacendarias es parcial.
La externa subió a 84 mil 405 mdd, reporta centro de estudios de la Cámara de Diputados
Roberto Garduño
En el transcurso del primer semestre de 2009, el gobierno federal engrosó la deuda interna del sector público con 267 mil 599 millones de pesos. Durante el mismo lapso, el endeudamiento externo neto creció en 60 mil 86 millones de dólares, cifra que representa 6.8 por ciento del producto interno bruto (PIB).
El análisis a los Informes sobre la situación económica, las finanzas públicas y la deuda pública, al segundo trimestre de 2009, elaborado por la Cámara de Diputados refiere que el endeudamiento público a través del Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) se ubicó en 745 mil 80 millones de pesos.
A la fecha, señala el documento del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, el saldo de la deuda interna neta del sector público federal se ubicó en 2 billones 536 mil 98 millones de pesos, monto superior en 267 mil 599 millones de pesos a los 2 billones 268 mil 565 millones de pesos, registrados al cierre de 2008. Como proporción del PIB, este saldo se traduce en 21.7 por ciento, 3 por ciento más respecto del registrado al cierre de 2008.
“Por lo que hace al saldo de la deuda externa neta, ésta se ubicó en 84 mil 405 millones de dólares, monto superior en 60 mil 86 millones de dólares al registrado al cierre de 2008. Como porcentaje del PIB este saldo representó 9.5 por ciento, proporción mayor en 6.8 puntos porcentuales respecto del reportado en diciembre de 2008”.
Tal crecimiento obedeció a que en el ámbito externo se obtuvieron recursos de organismos financieros internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. El criterio gubernamental que imperó fue que se aprovecharía la asistencia técnica y experiencia de estos organismos en el manejo de programas y proyectos en distintos sectores, como el de desarrollo social.
La deuda interna neta del sector público, que incluye la deuda neta del gobierno federal, la de los organismos y empresas controladas y la de la banca de desarrollo, para el segundo trimestre de 2009 se ubicó en 31.2 por ciento del PIB, 9.8 por ciento más respecto del último tramo de 2008.
MÉXICO SA
EN PLENA AUSTERIDAD LA BUROCRACIA GUBERNAMENTAL SE LLEVÓ $765 mil 500 millones en un año
CARLOS FERNÁNDEZ-VEGA 2 DE FEBRERO 2010
Con esto del terremoto económico, el shock de las finanzas públicas y la “única opción de aumentar impuestos, así como precios y tarifas del sector público” ante “la necesidad de contar con recursos”, uno se preguntaría: ante un panorama tan desolador, ¿en qué país se gastarían casi 580 millones de pesos diarios por concepto de prestaciones y, ya integradas, cerca de 2 mil 100 millones, también cada 24 horas, por servicios personales? En plena sacudida algo tan descabellado tendría que registrarse en un lejano cuan opulento país con un “navío de gran calado” al que la crisis, por ser “externa”, le hizo los mandados. Pero no es fábula, es la triste realidad.
Esas son las escalofriantes cantidades que en el año del “catarrito” y la “austeridad” se vieron obligados a gastar los devastados mexicanos para mantener cómodamente a los integrantes del gobierno calderonista e instituciones públicas que lo acompañan: 580 millones de pesos para cubrir las prestaciones de la heroica burocracia nacional y, con éstas, 2 mil 100 millones en sueldos y salarios cotidianamente, para que en plena crisis económica la parte más agraciada de esa misma burocracia recomendara a los mexicanos, en medio del desempleo y con ingreso miserable, que si no les alcanzaba para comer tres veces al día, pues que sencillamente se saltaran uno de los tiempos y se ahorraran el esfuerzo digestivo.
A lo largo de 2009, el peor año económico en ocho décadas, en plena “austeridad” (versión oficial) y con el dinero de los mexicanos, el gobierno calderonista e instituciones afines gastaron la friolera de 211 mil 500 millones de pesos en prestaciones, que incorporadas a sueldos y salarios de la insaciable burocracia nacional elevaron la cantidad a 765 mil 500 millones de pesos, monto 27 por ciento superior al saldo de la deuda externa del gobierno federal al cierre del año recién concluido, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda, misma dependencia que proporciona la estadística relativa al costo de los “servidores públicos”.
Tan sólo por concepto de prestaciones, en 2009 el aparato burocrático recibió 6 por ciento más que el de por sí abultado costo financiero neto total de la deuda (interna y externa) del gobierno federal (200 mil 189 millones de pesos), lo que ya es el colmo, y si se suman sueldos y salarios entonces hay que recurir al diván, porque el gasto resultó 1.3 por ciento mayor a los pasivos del Fobaproa-IPAB (755 mil 524 millones de pesos al cierre del año referido). Para no ir más lejos, en un año los mexicanos gastaron el equivalente a la fortuna de Carlos Slim. De hecho, en el año de referencia por cada peso destinado a inversión física directa, el gobierno federal canalizó 2.11 pesos al pago de servicios personales.
Una locura, sin duda, especialmente cuando se recuerda lo eficiente y resultón que ha salido el gobierno calderonista e instituciones que lo acompañan. ¡Y se quejaban del “enorme costo de las pensiones del ISSSTE” y lo “insostenible” de la situación financiera de Luz y Fuerza del Centro! Allí está un comparativo. En efecto, el problema no sólo considera lo oneroso que a los mexicanos les sale la factura para mantener el obeso aparato burocrático, sino la ostentosa falta de resultados. Si éstos fueran ya no se diga excelentes, sino buenos a secas, se pagaría la nómina, pero lejos, muy lejos está la realidad de ese sueño.
Y mientras el país retrocede, el costo crece. Por ejemplo, en el primer trimestre de 2009 los mexicanos pagaron alrededor de 45 mil millones de pesos para cubrir las prestaciones de la burocracia; en el segundo, el monto se incrementó a 50 mil millones; en el tercero avanzó a 56 mil 500 millones y, para cerrar el año con broche de oro, en el cuarto (aguinaldos incluidos) llegó a cerca de 60 mil millones (sin incluir las obtenidas por el personal del IMSS). Treinta y tres por ciento de diferencia (favorable a las tres veces H, desde luego) entre el primero y el cuarto trimestres de 2009. ¿A mayor paga, mejor servicio, mejores resultados? Obviamente no.
Ahora que por el lado de las prestaciones, en el reparto del pastel hay niveles. Obvio es que a mayor rango, más gruesa la rebanada, pero en términos generales en el cuarto trimestre de 2009 –como en los tres anteriores– las secretarías de Educación Pública y de Energía (con todas las ramificaciones que tienen) concentraron 68.5 por ciento de las erogaciones por dicho concepto. Entre ambas se quedaron con alrededor de 41 mil millones de pesos. Eso costó a los mexicanos el gusto de constatar el apoyo que democráticamente otorgan Elba Esther y Carlos Romero Deschamps al inquilino de Los Pinos.
En fin, a lo largo de 2009 casi 60 mil millones de dólares (sueldos y salarios, más prestaciones) costó a los mexicanos el mantenimiento de la burocracia nacional (es decir los 765 mil 500 millones de pesos que se citan al comienzo de estas líneas), el equivalente a cerca de cinco refinerías bicentenario (la de Hidalgo), de la que, dicho sea de paso, no se sabe absolutamente nada, ni siquiera si ya pusieron el primer tornillo. En cambio, ya se sabe que en plena crisis, en medio del shock de las finanzas públicas, en el hoyo más profundo de la historia económica nacional y en el sexenio de “para vivir mejor”, los fantásticos “servidores públicos” mexicanos se comieron algo así como 211 mil 500 millones de pesos en prestaciones (sueldos y salarios aparte), a razón promedio de poco más de 24 millones de pesos cada hora.
Con lo anterior, por si tuvieran dudas, ahora los mexicanos saben a qué se destinarán los recursos “extraordinarios” que en 2010 se captarán por concepto de nuevos impuestos y aumento de los existentes, así como por mayores precios y tarifas del sector público. Queda claro, pues, por qué la “única opción” era aumentar y aumentar la factura a los mexicanos.


