Mientras que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo según la revista Forbes, es hijo de un inmigrante que trabajaba como dependiente de una tienda, Germán Larrea heredó de “don Jorge”, su padre, las empresas mineras que ahora lo colocan entre los mexicanos que más crecieron su fortuna entre el 2009 y el 2010.
273% se vio incrementada la riqueza personal del único hijo varón del segundo matrimonio de “don Jorge”, quien le heredó, no solo el mando de Grupo México, sino también carácter, temperamento y las habilidades de Rey Midas; es decir para convertir en oro todo lo que toca.
Sin temor a equivocarme puedo decirles que Germán es un clon de su progenitor, un empresario del ramo de la construcción que tuvo la visión de invertir en Asarco Mexicana, justamente en el momento en que el Congreso decretó la “mexicanización” de la minería, lo que obligó a los norteamericanos a ceder 51% de sus acciones. Y qué bueno, porque los gringos, previniendo el cambio en la Ley Minera, se dedicaron, durante años, a sobre explotar las fabulosas minas de Taxco, Charcas, San Martín, Santa Bárbara, Parral, Santa Eulalia, algunas de ellas descubiertas por los españoles y trabajadas desde la colonia.
Conozco muy bien la historia porque mi padre, Juan Holguin, fue el ingeniero que comandó el esfuerzo de una generación de jóvenes operadores y profesionistas que cambiaron geométricamente la capacidad productiva de Industrial Minera México, la razón social que sustituyó el nombre de Asarco.
Gracias a la confianza que le tuvo don Jorge Larrea a su grupo de profesionistas mexicanos las minas subterráneas ya mencionadas se modernizaron a la altura de las vanguardistas del mundo. Por ejemplo, la de San Martín, Zacatecas incrementó su extracción de 500 toneladas diarias de “multimetálicos” a más de 7,000 toneladas por día.
El incremento sustantivo de los niveles de producción y una excelente gestión financiera consolidaron el posicionamiento económico del corporativo, echo que contribuyó en mucho a que don Jorge tuviera la estructura necesaria para invertir en la mina de cielo abierto “La Caridad” y después en “Cananea”.
Sin duda alguna Germán Larrea ha puesto toneladas de arena para colocar su fortuna en los cuernos de la luna; pero también, es momento de recordar a don Jorge.
El Minero Más Rico del Mundo
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