–¿Qué le llevo a escribir este nuevo libro?
–Las ganas de reivindicar la edad, mi edad, sin complejos, y la de tantas mujeres que no se atreven a hacerla pública por miedo al qué dirán.
–¿Por qué las mujeres tienen miedo a reconocer su edad?
–Vivimos en una sociedad que prima la juventud y la belleza por encima de cualquier otra cosa, y castiga la experiencia y los años; de ahí que muchas la oculten, no sólo porque piensan que se vuelven invisibles a ojos de los hombres, también por las dificultades para encontrar un empleo, para desarrollarse en otros campos. Un virus que, por cierto, empieza a afectar a los hombres.
–¿Quién tiene más culpa de que las mujeres actúen así?
–El machismo. Hasta hace bien poco si un hombre llegaba a los 50 ó 60 estaba en la flor de la vida, en plena madurez y facultades, en cambio a la mujer se le miraba con pena, o lo que es peor, no se la miraba. A las mujeres nos corresponde cambiar esos códigos de conducta, no sólo porque la mujer de esta generación es la que ha llevado a cabo la revolución femenina más importante de la historia, sino porque es mucho lo que nos queda por vivir, teniendo en cuenta que la esperanza de vida de las mujeres es mayor que la de los hombres. Como bien dice Hillary Clinton la mujer de 60 de hoy es la de 50 de hace medio siglo.
–Hay empresarias con 60 años al pie del cañón, pero no hay veteranas en los informativos. ¿A qué se debe?
–Tampoco se las ve en los consejos de administración de los medios de comunicación, ni dirigiendo las grandes cadenas, el por qué de esta invisibilidad es algo que habría que preguntar a los directivos de las cadenas. ¿Por qué se ha apartado del primer plano de la actualidad a periodistas de la talla de Rosa María Calaf, Cristina García Ramos, y tantas otras? Si es por la edad, la mayoría de los altos cargos rondan los 60 y por su falta de valía tampoco puede ser porque han demostrado que son sobradamente competentes. Es una discriminación que sólo favorece a las muy jóvenes. Curiosamente la BBC, ha intentado retirar de la parrilla a las mujeres maduras, la respuesta han sido miles de cartas de protesta de los ciudadanos, algo que no ocurre en nuestro país... lástima.
–Dice que la esperanza de vida ha establecido nuevos códigos de conducta. ¿A qué se refiere?
–La generación que tiene hoy 60 es la generación de la píldora anticonceptiva, del destape, de los parches, del divorcio, del aborto, de la conciliación familiar, son las abuelas todo terreno… Nos queda reivindicar la batalla de la edad. Tenemos 60 años, ¿y qué?
–También aboga por el uso de las nuevas tecnologías. ¿Usted se atreve?
–No me ha quedado otro remedio que incorporarme a ellas, aunque soy consciente de que no les saco todo el partido que debiera porque no me identifico con las máquinas.
–Sol, tabaco, alcohol y sedentarismo son los cuatro enemigos de los sesentones. ¿Ve alguno más?
–Hay muchas cosas por descubrir y por vivir. El amor, el sexo, la familia, los amigos, ha llegado la hora de disfrutar de lo que hemos ido labrando. Un testimonio del libro es el de una señora de 91 años, que cada día se levanta con la vida por delante, que calza sandalias de tacón y nunca sale a la calle sin darse colorete y rímel en las pestañas... Nadie al verla diría la edad que tiene. Mantener la mente activa es una obligación, leer, aprenderse de memoria los números de teléfono que más se utilizan, pero sobre todo, tomarse la vida con cierto sentido del humor, contribuye a vivir mejor y con más calidad de vida.




