Beatriz Ibargüengoytia

La escuela como generadora de violencia.

Por Beatriz Ibargüengoytia
Impresion Publicado el 12 de julio 2010

Para Franco, que a pesar de no haber tomado el Ritalin y de algunas "poseedoras de la gran sabiduría" terminó su bachillerato. Logrando además encontrar en lo que se volvió un arduo camino, cosas maravillosas.

Cuando vemos a nuestro alrededor tanta violencia nos preguntamos ¿por qué?
Y creo que la forma más segura de volvernos hacia el análisis y la reflexión es buscando en el origen del desarrollo de las personas.  Si las nuevas generaciones se han vuelto violentas tendremos que estudiar que estamos haciendo mal ¿o no?
Actualmente un modo de violentar tremendamente tiene que ver con el tratamiento que a partir de una “clasificación” encontramos  y comprendemos la patología que sella y define a un niño. Cuando la manera de contenerlo es a través de una ”pastilla mágica”. La aplicación masiva del diagnóstico médico de  “Trastorno por déficit de atención e hiperactividad” es un foco rojo.
Padres y maestros desbordados, desesperados, superados por las manifestaciones de los niños, se tranquilizan con este diagnóstico y medicación que  oculta esos síntomas tan incontrolables.
En el aula, el niño obstaculiza el ritmo  de las clases,  no atiende, está en constante movimiento y le es imposible respetar los límites, siendo sus conductas motivo de demanda por parte de la institución escolar.
Por si fuera poco, a estos trastornos en el aprendizaje y la conducta lo acompañan  otras manifestaciones como baja tolerancia a la frustración y autoestima, dificultad para manejarse entre sus compañeros,  en algunos casos conductas agresivas y desafiantes, imposibilidad  de aceptar las normas propuestas por el adulto.
¿Es  un síntoma  de nuestra sociedad actual?
La sociedad nos impone como  ideales el éxito,  la rapidez y la competencia. La satisfacción de las necesidades debe ser respondida de forma inmediata,  no hay lugar para la espera.
¿Qué nos están tratando de decir con este síntoma  algunos niños? ¿Es un llamado de “atención”? ¿Hacia quién va dirigido?
La mayoría de los especialistas, sostienen que este trastorno se transmite genéticamente   y que su causa puede ser la falta de balance en la producción de dos neurotransmisores: la Dopamina y Noradrenalina.  De esta manera  esta “enfermedad”  se encontraría  delimitada  dentro del campo de la medicina y el problema se alojaría en el niño, foco de la mirada médica. La “cura” es a través del consumo  de  Ritalina, droga muy utilizada (y muy cara) y dan por hecho que es la única solución posible. Aunado a la necesidad que tienen los padres y maestros de encontrar “afuera” -la  solución-.  “La pastilla mágica”  que tranquiliza, desaparece el síntoma  y  calma la angustia (de los padres y docentes).  El niño solamente tiene que  tomarla  y no hará falta que hable, juegue o relate su padecer. No hay  posibilidad de  interrogar al síntoma.
¿Cómo se siente este niño? ¿Qué cuenta él de lo que le sucede?  ¿Cuál es su historia?
Pero ¿Hay quién los interrogue? ¿Hay quien  escuche su sufrimiento? El sujeto aparece borrado desde el discurso del Otro (Institución, docentes, etc.) Pocas veces se tienen en cuenta los aspectos subjetivos, su propia versión sobre lo que le sucede.
Cuando un sujeto  habla de lo que le pasa, no es escuchado solamente por el otro, sino  también por sí mismo. De esta manera ese niño, como sujeto deseante, en tanto hablante, podrá descubrir el  sentido que tienen   para él sus síntomas que aparecen como sustituto de algo que no ha podido ser dicho. Detrás de los síntomas de un niño solemos encontrar una problemática familiar a la que también hay que dar posibilidad de  escucha, pues el  síntoma del niño también responde a la estructura familiar.
¿Y en la escuela?
La escuela es un  espacio donde aparecen  nuevas reglas y demandas del Otro.  Son niños que desbordan los bordes que tanto la familia como la escuela  no pueden sostener. Mientras tanto, la institución mantiene antiguas prácticas de acercamiento al conocimiento donde no toma en cuenta las necesidades actuales de los niños y los docentes aseguran no estar preparados para “atender” a estos niños, ni  para “tender hacia” ellos, puentes,  que los provean de significación.
El ADHD (por sus siglas en inglés) ¿Es definitivamente un déficit de atención o es un déficit de atención que se manifiesta en la escuela? ¿Por qué no pueden con la escuela? Si a estos niños en otro ambiente donde se sienten a gusto, seguros, libres,  pueden atender perfectamente a estímulos que despiertan su interés como juegos y actividades que se les presenten o como dicen los psicólogos “se les transfieran” de manera adecuada.
En nuestras escuelas no se promueve el deseo de aprender, se le exige al alumno que mantenga durante mucho tiempo su atención al discurso del maestro, poseedor del saber: prevalece el “siéntate, cállate, escúchame”,  ahí no hay espacio para la creatividad, ni el diálogo solo para la reproducción e imitación y para cumplir con  el oficio del buen alumno.
Cuando mi hijo me pidió que lo ayudara a preparase para su examen de filosofía porque se sentía perdido, nos pusimos primero a investigar y analizar a los grandes filósofos de todos los tiempos, discutimos, comparamos, leímos .Su comentario fue: “con que esto es filosofía” yo me quede pasmada pensando que no era posible que después de meses de tener al frente a una maestra de filosofía, mi hijo no había podido descubrir la belleza y la grandeza de esta materia.
Los niños con déficit de atención,  hoy en día muchos tienen esta etiqueta,  no responden a la demanda de atención del Otro pero sí demandan su atención llamando al Otro a través de  un cuerpo que se muestra en  permanente movimiento.  El docente debe procurarle “un lugar” y un espacio desde la mirada y la escucha para favorecer  los procesos de enseñanza- aprendizaje. Estos pequeños sujetos no pueden encontrar un lugar en el mundo, y  la escuela no lo puede sostener, pues  tampoco está sostenida por el resto de la red. Y lo más frustrante es que generalmente son niños con un nivel intelectual alto, son bondadosos y sensibles pero se encuentran solos.
Creo que nos hace falta humildad y nos sobra soberbia, nos están faltando ganas para hacer las cosas bien, recursos y herramientas hay.

BIBLIOGRAFIA
Néstor A. Braunstein, A medio siglo de el malestar en la cultura de Sigmund Freud, Siglo XXI, 1981
Janin, Beatriz (2007)” Niños desatentos e hiperactivos. ADD/ADHD”.  Ediciones Novedades educativas de México
Risueño, Alicia.(2006) Mitos y realidades del Síndrome Atencional con Hiperactividad , Argentina, Bonum

 

 

El contenido y la ortografía de este articulo es responsabilidad del autor.
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Comentarios

Beatriz:julio 23, 2010 02:25 p.m.
Kolores: definitivamente enla formación de una persona intervienen muchos factores y la información que reciben y que se les bombardea es muy importante, pero en el caso de niños con ADHD el maestro es el profesional más inmediato, mas cercano y es fundamental para el buen desarrollo del niño, los papás generalmente en estos caso se sienten perdidos. Muchas gracias por compartir tus reflexiones. Saludos
KOLORES JADON:julio 22, 2010 11:28 a.m.
TODO LO ENFOCAN AL MAESTRO Y LA ESCUELA PERO NO SE HAN PUESTO A ANALIZAR LO QUE VEN EN LA TV, QUE SON PROGRAMAS DE CONTENIDO DESTRUCTIVO,VENGATIVO Y VIOLENTO. Y QUE PRODUCE QUE MUCHOS ADULTOS DE HOY NO SEAN CONSTRUCTIVOS AUNADO A LOS CONSEJOS Y EJEMPLOS DE ALGUNOS PADRES QUE USAN LA LEY DEL MAS FUERTE Y ESO HACE QUE NO EXISTA CONGRUENCIA CON LOS VALORES QUE DEBEMOS VIVIR. POR ESTO CUANDO UN NIÑO CON TDA ESTA EN UN SALON MUCHOS NIÑOS EN LUGAR DE INTEGRARLO, LO MOLESTAN O SE BURLAN DE EL.
Keta:julio 15, 2010 11:54 a.m.
Mi querida Beatriz, me identifico con el artículo, y te quiero compartir que mi hijo, al cual también me negué a darle el famoso Ritalín, y a pesar de algunas mal llamadas 'maestras' y 'maestros' francamente nefastos, con los que se cruzó en su camino, ya es abogado, muy capaz por cierto, lo cual deben de cuestionarse mucho quienes auguraban que no terminaría ni la primaria. Creo que lo más fácil es 'atarantarlos' para que 'no den lata', pero esa, ya lo ví (mos) y lo viví (mos) no siempre es la solución. Felicitaciones a Franco (y a su mamá también).
Beatriz:julio 14, 2010 04:39 p.m.
Querida Martha estoy de acuerdo contigo,¿que son las calificaciones? ¿qué nos dicen? como dices en lo vivido, me toco una maestra que les dicataba los resultados a los alumnos,pero si cabía la posibilidad que alguno de ellos la cuestionara,ése,ese día no entraba a su clase.
Martha:julio 14, 2010 09:07 a.m.
Me encanto el artículo, serio y muy bien documentado, yo diría que vivido y sufrido y por lo mismo,el tema, analizado hasta el cansancio9. Creo que nuestro sistema educativo no permite la educación de seres individuales ya que parte de la premisa de que todos somos exatamente iguales. Este "trastorno" como lo llaman puede ser una llamada de atención para los padres y que nos pongamos las pilas para ver a la persona y no a la calificación
VICTOR M DE LA TORRE:julio 13, 2010 03:42 a.m.
POS ORA, DE CUAL FUMASTE HERMANITA SALUDOS