Leopoldo López

CODIGO CULTURAL

Por Leopoldo López
Impresion Publicado el 28 de julio 2010
En Normandía, relata Clotaire Rapeille en su libro “Código Cultural”, cuando un niño ha cumplido  7 años,  su padre lo lleva a conocer los límites de la tierra que la familia posee, le hace pisar cada rincón y en cada uno de éstos sitios, en los vértices de sus fronteras, es golpeado como nunca, para grabar de forma amarga y dolorosa en su memoria los límites de la propiedad que será suya y de sus descendientes y al tener este recuerdo presente, cuide siempre lo que será suyo.  De costumbre brutal y traumática podría calificarse esta experiencia Normanda, pero es así, a través de lo sensible, lo significativo, lo emocional, como las experiencias más importantes de nuestra existencia, individuales o colectivas, van siendo grabadas en nuestra memoria de forma indeleble. Por supuesto que no propongo ni apruebo esta forma violenta como un recurso para grabar en la mente de nuestros descendientes el valor o la importancia de nada. Mi intención, al citar esta experiencia, es partir de un referente emocional llamativo para invitarle a recordar cuáles han sido los acontecimientos más relevantes de su vida e intentar evocar el método en que éstos se fijaron de forma permanente en su memoria, recordar, el sistema y el porqué se nos educó como fuimos educados en lo bueno y cómo se consiguió, cuando así se hizo, que actuáramos en consecuencia a favor de valores que hoy parecen perderse.

¿Cómo se nos inculcaron los valores: del esfuerzo, la verdad, la disciplina, el orden, el civismo, la solidaridad, la caridad, la laboriosidad, la puntualidad, el respeto, la responsabilidad, el deporte, el arte, la ciencia, la economía, la valentía, la prudencia, la templanza, la espiritualidad, etc.? ¿Cómo los estamos inculcando a las generaciones que nos suceden? Y, ¿En qué estamos o hemos fallado en esta transmisión que parece no estar dando resultado hoy en día entre las generaciones que hoy están tomando las decisiones y el rumbo de las instituciones en nuestro país?.  La cultura de lo fácil, lo velóz, lo inmediato, lo incógnito, lo mágico, lo libertino, lo cómodo, lo desechable, lo práctico, lo rentable, lo vano, lo placentero, lo Light, lo impersonal, lo exclusivo, lo cool, lo popular, lo extremo; parecen ser hoy los valores que hemos ido adquiriendo, grabando y construyendo como la estructura de nuestra sociedad. Me inquieta que nuestros hijos parezcan no asombrarse de nada, que asuman que todo les es debido, que todo les pertenece o que se puede adquirir sin consecuencias, incluyendo la propiedad o la vida de otro. ¿Cuándo comenzó este abandono? ¿Qué nos llevo a aceptar este gran intercambio cultural y de valores  por el consumo de emociones plásticas o sintéticas, reproducidas en serie?.

Con estos pensamientos en mente, el fin de semana me allegué de unas películas de Chaplin, unos libros de Verne y de los hermanos Grimm, un poemario de Nervo, de López  Velarde, de Neruda, Acuña, Paz, Benedetti y Othón, un juego de cartas, un cubilete con dados, un ajedrez, unas canicas, la guitarra y un balón. Recordé el momento y los efectos en que mi exposición a estos materiales causaron en mi persona cuando mis padres me pusieron en contacto con su riqueza, artística, espiritual o lúdica y como los normandos, sólo que sin violencia,  experimenté la magia de presentárselos a mis hijos para demandarles que cuiden lo que es suyo, que no lo abandonen como en algún momento yo lo hice y que los compartan con otros para hacerlos de todos. En esta exposición será valioso el prescindir de una cama, una mesa, una cocina, un techo, un baño y dormir sobre la tierra, poner en contacto sus sentidos con el aire, las estrellas y la vida y transferirles un código que hoy las armas, la violencia, la politización del delito, el cinismo, la mediocridad, la impunidad y toda esta cultura de irresponsabilidad, fatalidad y egoísmo pretenden arrebatarnos, porque así, así jamás olvidarán los verdaderos límites de lo que a ellos les pertenece y estoy seguro que entonces comprenderán el valor de lo que tienen y lo defenderán con todo.

El contenido y la ortografía de este articulo es responsabilidad del autor.
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