Cuando no se encuentra presente su amada suegra César y Brutus despotrican contra el matrimonio. Escuché a los cobardes compadres citando a Lina Furlan: “el marido es lo que queda del novio después del casamiento”. Aún así brindan por la boda y la felicidad de Alma Carolina Viggiano y Rubén Moreira. Al son de salud, salucita, levantan copas con un vino peninsular de la Rivera del Duero: un “Emilio Moro”, elaborado con la varietal Tinto Fino.
––Oye mi Brutus, Rubén Moreira ya encontró la horma de sus zapatos.
––¿Té refieres a Guillermo Anaya?
––No Brutus, me refiero a La diputada priista con quien próximamente contraerá matrimonio.
––Rubén va a probar cucharaditas de su propio chocolate. Ahora podemos decirle: ¡Gánale al PRI, Rubén!
––Por cierto, mi Brutus, me dicen que te vieron en Starbucks con Salvador, el tata mandón del PRI local.
––Sí güey, y me reclamó porque yo y otros no reconocemos que nos equivocamos al escribir que en los estados gobernados por el PRI no ganarían partidos rivales en las elecciones del 4 de Julio. Por aquello de la mano negra y de los recursos destinados a favorecer a los delfines tricolores.
––Chava tiene razón, Brutus. Las elecciones pasadas demostraron que los gobernantes poco tienen que hacer cuando la ciudadanía desea y vota por el cambio o por la continuidad.
––Eso quiere decir que Rubén, con todo y el apoyo de su hermano, no la tiene segura en las elecciones del 2011. Y que Memo, con todo y el apoyo de su compadre Felipe, puede perder.
––No hay excusas, la mano la tienen los ciudadanos. Si salimos a votar el próximo gobernador de Coahuila lo pondremos nosotros.
Mejor vamos a desearles salud y un buen fin de semana.


